Últimamente está tomando importancia la creencia de que es mejor no vacunar a los niños y que sufran la enfermedad, ya que esto refuerza su sistema inmunológico. Frente a esta afirmación debemos recordar el tipo de enfermedad contra las que luchan las vacunas, como son: difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis, meningitis por haemophilus influenzae tipo b, sarampión, rubéola, parotiditis y hepatitis b, y meningitis meningocóccica grupo C. Todas estas enfermedades pueden graves y pueden causar la muerte o graves secuelas.
El hecho de que hoy en día no las suframos en nuestro país es debido a la introducción de un calendario de vacunación (en España se inició en 1975) que fue creando inmunidad en la población. Así las personas vacunadas estaban protegidas frente a la enfermedad y a su vez ejercían protección sobre la gente no vacunada. En nuestro país el programa de vacunación es seguido por un alto porcentaje de la población, y se alcanzan coberturas superiores al 95% en los menores de dos años.
Pero dejar de vacunar sería un error ya que estas enfermedades NO están erradicadas, con lo cual si la población es susceptible podrán volver a aparecer y causar graves consecuencias.
Si bien es cierto que la madre protege a su bebé durante el embarazo aportándole su inmunidad, cuando el bebé nace solo queda un recuerdo que desaparece con el tiempo y es necesario vacunar para crear verdadera inmunidad en el bebé (inmunidad activa) y no la inmunidad pasiva que le aportaba su mamá. La enfermedad podría atacar en cualquier momento por eso es necesario administrarlas a una edad temprana. Además algunas de ellas resultan más graves o comunes entre los niños pequeños.
Este video de la OMS intenta explicar la importancia de la vacunación en los niños para proteger contra enfermedades prevenibles mediante vacunación.
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