Como es sabido, el ejercicio físico supone un gran beneficio para nuestra salud y en el caso de las madres lactantes no va a ser distinto. Entre estos beneficios podemos destacar:

- Mejora de la función cardiovascular.
- Ayuda a la pérdida de grasa acumulada durante el embarazo.
- Mejoría de la mineralización ósea.
- Aumento de la fuerza y flexibilidad muscular.
- Mejora de la sensibilidad a la insulina.
- Aumento de los niveles de HDL- colesterol.
- Estimulación del sistema inmunitario.
- Reducción del estrés y la ansiedad.
- Aumento del autoestima.
- Mejora de la imagen corporal.
- Sensación de bienestar, debido a la liberación de endorfinas.
Son diversos los estudios que han analizado los efectos del ejercicio físico sobre la lactancia materna.
Un ejercicio moderado, practicado de manera regular no ha demostrado efectos adversos sobre la lactancia. A continuación vamos a comentar un poco la relación del ejercicio con el volumen y composición de la leche.
En este punto es importante tener en cuenta que las variaciones serán diferentes en función de la duración, tipo de ejercicio y también del ejercicio de la mujer previo al embarazo y lactancia.
Se han estudiado diferencias entre mujeres que previamente ya practicaban ejercicio, en las cuales no se ha visto afectado el volumen ni composición de la leche, con mujeres que no estaban entrenadas, en las cuales un ejercicio intenso puede conllevar una disminución del volumen. Aunque esto no siempre es así, ya que por una parte muchas mujeres compensan el aumento de gasto del ejercicio con un incremento de la ingesta y por otro lado se ha comprobado que los niveles de prolactina se elevan durante 20-40 minutos tras el ejercicio, de esta manera se explica que en muchos caso el volumen y el contenido energético de la leche no se vea afectado aunque hablemos de un entrenamiento intenso.
Otro punto importante es el incremento de ácido láctico que se produce tras un ejercicio físico intenso. Éste se incremente en sangre y leche, permaneciendo elevado durante unos 90 minutos. Este incremento en la leche provoca un cambio en el sabor, volviéndola mas agria y amarga. Existen resultados dispares entre diversos autores, unos documentan rechazo del recién nacido a este sabor y otros demuestran una buena aceptación de la leche tras un ejercicio intenso, eso sí, 1 hora después del ejercicio.
Recomendaciones a la hora de practicarlo:
- Usar sujetador de deporte, firme y preferiblemente de algodón.
- Realizar un calentamiento previo.
- Iniciar el ejercicio de manera suave e ir incrementándolo poco a poco, aunque la mujer ya practicara ejercicio previamente.
- No llegar a tener sensación de fatiga, ya que aumenta los niveles de ácido láctico.
- Aumentar la ingesta de líquidos.
- Ducharse o lavarse el pecho antes de ofrecérselo al niño.
- Alimentación equilibrada y variada.
- Adecuar la ingesta calórica al nivel de ejercicio.
Recordar:
- Lactancia materna y ejercicio son compatibles.
- Son múltiples las ventajas del ejercicio.
- Todas las mujeres en el posparto deben practicar ejercicios encaminados a fortalecer el suelo pélvico.
- El ejercicio físico moderado no afecta ni a la cantidad ni calidad de la leche, es tras un ejercicio físico intenso cuando la leche puede ver modificado su sabor.

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