Empezamos el año hablando de un tema un poco olvidado... la menopausia
A vueltas con la historia…
El hecho de que la
mujer pierda la menstruación en un momento determinado de su vida es un hecho conocido
desde la antigüedad más remota. Se encuentran referencias de este fenómeno en
la Biblia y papiros egipcios donde se señalan las mujeres menopáusicas como
mujeres “blancas” en contraposición con las mujeres “rojas”, que
eran las que menstruaban. Aecio de Amida, hacia el año 500 a.C. ya
escribió que la sangre cesaba a los 50 años.
Posteriormente, la
menstruación fue ignorada durante muchos siglos hasta que en el siglo XVIII, Titius
publicó una tesis en la Universidad de Magdeburgo titulada “Cessation
Menstruorum”. Treinta años después, un médico inglés, Quincy publica
una obra en la que por primera vez habla de “climax” en el sentido de
“crisis” en la vida de la mujer. El término de menopausia sólo se emplea un
siglo más tarde, en 1816, con Gardanne, que empieza utilizando el
término “ménespause” posteriormente modificado a “ménopause” para
describir el cese de la menstruación.
A pesar de todos los
avances hasta la fecha, hoy en día el climaterio es una etapa en la vida de la
mujer muy olvidado.
La menopausia no es una enfermedad...
...es una época de cambios...
...y las medidas preventivas permiten mejorar notablemente la calidad de vida.
La Organización
Mundial de la Salud sitúa el climaterio entre los 45 y los 64 años. La
menopausia, cese de la menstruación de más de 12 meses, constituye la
manifestación fundamental del climaterio. Su ciclo sexual suele hacerse irregular
ya que se produce una disminución de la producción hormonal ovárica, hasta que
después de algunos años cesa por completo tal producción hormonal al igual que
su capacidad reproductiva
SÍNTOMAS
Los síntomas a
medio plazo suelen presentarse algunos años después de la menopausia pero su
comienzo es variable. Entre ellos encontramos alteraciones de la piel (la falta
de estrógenos provoca una disminución del colágeno de los tejidos, y como
consecuencia la piel se vuelve más fina y más seca), alteraciones vaginales y
urológicas (las paredes de la vagina se vuelven más finas y menos flexibles,
perdiendo lubricación y elasticidad), cambios psíquicos (tendencia a la depresión,
nerviosismo, cambios de humor, tristeza, falta de concentración, etc.),
disminución de la resistencia y la calcificación de los huesos de todo el
cuerpo.
Como problemas de salud, a largo plazo pueden aparecer los siguientes:
- Osteoporosis (disminución de la masa ósea, que tiene como consecuencia un aumento del riesgo de fracturas)
- Aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares
- Tendencia al aumento de los niveles de colesterol
- Elevación de la presión arterial (en la etapa reproductiva la mujer está más protegida que el hombre por su producción de estrógenos)
En esta etapa es muy
importante adoptar hábitos de vida saludables: una alimentación adecuada y la
práctica de ejercicio regular y moderado nos ayudarán a mantener nuestro peso,
a luchar activamente contra la osteoporosis, y tratar de prevenir las
enfermedades cardiovasculares.
CONSEJOS
2. Aumenta el consumo de CEREALES, LEGUMBRES, VERDURAS Y
FRUTAS.
3. Toma alimentos ricos en CALCIO para mejorar la salud de
tus huesos.
4. ProcUra una adecuada EXPOSICIÓN SOLAR. Deja que el sol
diariamente acaricie tu piel (cara y brazos) durante 15 minutos. Es la mejor y
más barata fuente de vitamina D y una forma adecuada de favorecer la
utilización del calcio.
5. Practica EJERCICIO FÍSICO de forma regular.
6. MODERA el consumo de PROTEÍNAS.
7. Mantén un PESO SALUDABLE.
8. ADECÚA LA INGESTA DE ENERGÍA a tu actividad física. Pon
especial cuidado con las grasas, azúcares y alcohol.
9. MODERA el consumo de SAL.
10. Evita el TABACO, ya que se asocia con un mayor riesgo de
osteoporosis, cáncer y problemas circulatorios.
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