miércoles, 13 de marzo de 2013

DOLOR LUMBAR DURANTE EL EMBARAZO



  El dolor en la parte baja y central de la espalda, que puede irradiar o no hacia los laterales, es la afección más común durante la gestación. La ciática, que puede aparecer sola o ir acompañada de lumbago (lumbociática), también es muy típica. Se inicia en un punto de la parte superior del glúteo para después bajar por la cara posterior de la pierna hasta llegar al pie. Y ambas pueden resultarte simplemente incómodas o, en ocasiones, invalidarte para desarrollar tu vida diaria.
 

¿Por qué se produce?
- La relajación de la musculatura abdominal. En el embarazo, para que el útero pueda crecer y permitir el desarrollo de tu bebé, los músculos del abdomen están más relajados por la acción de la hormona relaxina. Y esto da lugar a que la embarazada arquee la espalda y utilice en exceso la musculatura de la espalda para mantener el equilibrio.

- El aumento de peso. En un embarazo normal se suelen ganar entre 9 y 12 kilos. Pero el problema es que no es un reparto uniforme, sino que se localiza, principalmente, en la parte abdominal, lo que provoca que la musculatura de la zona lumbar deba trabajar más, algo que agrava la posibilidad de que se contracture.

- El centro de gravedad se altera. A medida que la tripa va creciendo, el centro de gravedad va corrigiéndose, y modificando la posición de la columna, arqueándose hacia delante (hiperlordosis lumbar).
- La falta de potencia en los glúteos. Estos músculos estabilizan la pelvis y dan un apoyo estable a la columna. Pero en el embarazo, al aumentar el peso y modificarse la postura de la columna, si los glúteos no son lo suficientemente potentes, serán incapaces de cumplir esta misión, lo que provocará dolor en la zona lumbar baja y en las nalgas.


Qué puedes hacer:
- Evitar el sedentarismo, ya que provoca pérdida de fuerza y masa muscular.

- Higiene postural. Cuida tus movimientos. Flexiona las rodillas y no arquees la espalda para agacharte, no cargues ni levantes peso, camina erguida, apoya los pies cuando estés sentada, duerme de lado y no boca arriba.

- Haz ejercicio diario. Un deporte recomendable es la natación, ya que es una actividad muy completa (tonifica con menor esfuerzo). Nada a crawl, espalda, y a braza sólo si tienes una buena técnica ya que si no se puedes forzar aún más la curvatura de la espalda. Caminar y los ejercicios que te propone tu matrona en las clases preparto también son una buena opción.
                 
- Usa calzado adecuado. No uses tacones de aguja, y utiliza zapatos cómodos, con un tacón ancho y de unos 3 o 4 cm de altura.

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