Es importante ser constante a la hora de
realizar los ejercicios. Repite los ejercicios de cinco a diez veces. Trabaja
sobre una superficie firme y que mantengas la espalda recta. Son ejercicios
sencillos que te ayudarán a sobrecargar tu musculatura. El uso de la pelota de fitball puede ser útil aunque no es extrictamente necesario.
Nos colocamos a cuatro patas con las
rodillas ligeramente separadas. Primero movemos el tronco hacia detrás hasta
dejar caer los glúteos sobre los tobillos y así tener los brazos extendidos. Continuamos
extendiendo el tronco hacia delante.
Continuamos con la posición base anterior. Pero esta vez vamos a mantener una posición
recta mientras inspiramos y vamos a encorvar la columna como “un gato” mientras
espiramos. A continuación relajamos la postura hasta volver a dejar la columna
recta (cuidado de no dejar caer mucha la columna en esta posición).
Para evitar calambres colócate de pie contra la pared apoyada con los
brazos descargando tu peso hacia delante, coloca uno de los pies delante del
otro consiguiente que uno de los gemelos esté en tensión,
así estiramos dicho músculo y repite con la pierna contraria.
Este es un ejercicio muy sencillo que puedes practicar mientras estás
sentada en el trabajo, leyendo o de pié haciendo cualquier actividad. Consiste
en la movilización del tobillo, se trata de hacer movimientos de adelante hacia
atrás y por último dibujar grandes círculos con el pie (movimiento del tobillo)
Este ejercicio puede complementarse, si estando
sentadas con las manos apoyadas flexionamos una de las rodillas mientras que la
otra pierna se estira (haciendo fuerza con el talón del pié para extender no
con la punta del pié)
Para realizar este ejercicio asegúrate de que tu espalda está bien pegada
al suelo o a la superficie donde estás apoyada. Mantén una pierna extendida y
lleva la otra hacia la zona pectoral ayudándote de los brazos. Repite con la
otra pierna.
A continuación sube las dos piernas y déjalas
caer hacia un lado y hacia el otro, recuerda que el movimiento se realiza solo
con la cadera por lo que tu espalda debe seguir apoyada contra el suelo.
Un ejercicio útil en casos de “tirones
en la zona glútea” consiste en tumbarse boca arriba con las piernas flexionadas
y cruzar una de las piernas por delante de la otra, de manera que se cree un
poco de tensión en esa zona que aliviará esos “tirones”
Estos solo son unos ejemplos de los numerosos ejercicios que pueden enseñarte tu matrona por lo que NO sustituyen los ejercicios de las clases maternales. Además es importante adaptarlos a las posibilidades de cada mujer y no sobrepasar los propios límites, la duración e intensidad de los mismos debe ser progresiva y en caso de resultar dolorosos o molestos no se continuará con ellos y se preguntará a un profesional sanitario. Debo recalcar que estos ejercicios están pensados para mujeres sanas sin ninguna patología, en caso de tener algún tipo de patología consulte a su matrona o ginecólogo para adaptarlos a sus necesidades.
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