lunes, 5 de noviembre de 2012

EJERCICIO DURANTE EL EMBARAZO



Estoy embarazada,  ¿tengo que cambiar mi rutina diaria? Muchas mujeres creen que por estar embarazadas deben dejar de lado el ejercicio, que el reposo es lo mejor para el bebé.  Pero la realidad es muy diferente, ya que el ejercicio físico, lejos de dañar al bebé resulta beneficioso para este y para la mujer.


Beneficios del ejercicio
  La práctica de ejercicio físico mejora la condición cardiovascular y muscular, favorece la corrección postural y evita un aumento excesivo de peso, lo que proporcionará a la embarazada una mejor condición física general y le permitirá enfrentarse al embarazo y trabajo de parto con menos riesgos.
  Así mismo disminuye las molestias digestivas y el estreñimiento, aumenta el bienestar psicológico reduciendo la ansiedad, la depresión y el insomnio y crea hábitos de vida saludables. Mejora la tensión arterial y protege frente a la diabetes gestacional.
Hay cada vez más evidencia de que el futuro metabolismo de un niño puede estar influenciado por el ambiente en que se desarrolla en el útero y que los bebés que son relativamente pesados para su tamaño tienen más probabilidades de ser obesos en el futuro. Además se evidencia mejor tolerancia fetal a los agentes estresantes en mujeres que hacen algún tipo de ejercicio físico.


 Contraindicaciones
Los siguientes casos representan una contraindicación a la realización de deporte:
  • Enfermedad cardíaca.
  • Enfermedad pulmonar.
  • Hipertensión arterial.
  • Cuello uterino incompetente.
  • Amenaza de aborto.
  • Embarazo múltiple.
  • Repetición de abortos.
  • Rotura de la bolsa de líquido amniótico.
  • Sangrado vaginal.

  De todas maneras se aconseja que las mujeres soliciten consejo de los profesionales para que el ejercicio se realice de manera segura, controlada y personalizada.



¿Qué tipo de ejercicio es el más adecuado?
  Esto depende de la condición física previa de la madre, así no es lo mismo tratar con una mujer que practica deporte regularmente que otra mujer acostumbrada a una vida más sedentaria.  No se trata de comenzar a hacer ejercicio en este momento sino de no dejar de lado lo que ya estábamos haciendo, intentando adecuarlo a nuestra situación actual.
  Tenemos que tener en cuenta que hablamos de embarazos sin complicaciones. En estos la actividad aeróbica de intensidad moderada y realizada de manera regular nos proporcionará los beneficios expuestos anteriormente.
De las actividades físicas aeróbicas, las más recomendadas son: la natación, por ser segura (menos accidentes), porque las articulaciones no soportan sobrecargas por la flotación y por trabajar prácticamente todos los grupos musculares; la bicicleta estática ya  que es segura y recomendable, yoga, caminar es una actividad de las más usadas, económica y natural.























¿Qué ejercicios debemos evitar?
Todos aquellos que entrañen algún tipo de riesgo de caídas, golpes en el abdomen o supongan algún tipo de fatiga, como por ejemplo, los deportes de lucha, el balonmano, baloncesto, esquí alpino, montar a caballo, patinaje, hockey. También aquellos deportes que sometan a la embarazada a condiciones ambientales peligrosas como lugares muy calurosos, sitios con bajo contenido en oxígeno, etc.




Recomendaciones
 


Se debe tener en cuenta la hidratación antes, durante y posterior a la actividad física, el calzado, usar ropa cómoda y liviana, no sobrepasar los 140 latidos por minuto e ir decreciendo lentamente el ritmo.



Durante el 2º y 3º trimestre evita ejercicios que supongan estar en postura de decúbito supino de manera mantenida que esto puede disminuir el flujo sanguíneo por compresión.

Nunca te canses hasta perder el aliento. Deberías ser capaz de tener una conversación normal en todo momento. Son síntomas de alerta el cansancio, mareos, palpitaciones, sensación de “pérdida del aire”, elevación excesiva de la temperatura …
Realizar un calentamiento previo y enfriamiento posterior al ejercicio.






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