Hoy, 6 de febrero, es el día internacional contra la
mutilación genital femenina. Una práctica que afortunadamente no se lleva a
cabo en nuestro país pero que si se sigue llevando a cabo en mucho otros.
La mutilación genital femenina comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos y otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos. Estas prácticas son más frecuentes en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en algunos países de Asia y del Oriente Medio.
La mutilación/ablación genital femenina se practica por diversas razones, entre ellas:
La mutilación genital femenina comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos y otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos. Estas prácticas son más frecuentes en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en algunos países de Asia y del Oriente Medio.
La mutilación/ablación genital femenina se practica por diversas razones, entre ellas:
- Sexuales: a fin de controlar o mitigar la sexualidad femenina.
- Sociológicos: se practica, por ejemplo, como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta o en aras de la integración social y el mantenimiento de la cohesión social.
- De higiene y estéticos: porque se cree que los genitales femeninos son sucios y antiestéticos.
- De salud: porque se cree que aumenta la fertilidad y hace el parto más seguro.
- Religiosos: debido a la creencia errónea de que la ablación genital femenina es un precepto religioso.
La ablación se practica principalmente a niñas y adolescentes de entre 4 y 14
años. No obstante, en algunos países la ablación genital femenina se practica a
niñas menores de 1 año, como por ejemplo, en Eritrea y Malí, donde la práctica
afecta, respectivamente, a un 44 y un 29% de estas niñas.
La ablación genital femenina causa daños irreparables. Puede acarrear la muerte
de la niña por colapso hemorrágico o por colapso neurogénico debido al intenso
dolor y el traumatismo, así como infecciones agudas y septicemia. Muchas niñas
entran en un estado de colapso inducido por el intenso dolor, el trauma
psicológico y el agotamiento a causa de los gritos. Otros efectos pueden ser una mala cicatrización; la formación de abscesos y quistes, un crecimiento excesivo del tejido cicatrizante, infecciones del tracto urinario, coitos dolorosos, el aumento de la susceptibilidad al contagio del VIH/SIDA, la hepatitis y otras enfermedades de la sangre, infecciones del aparato reproductor, enfermedades inflamatorias de la región pélvica, infertilidad, menstruaciones dolorosas, obstrucción crónica del tracto urinario o piedras en la vejiga, incontinencia urinaria, partos difíciles y un incremento del riesgo de sufrir hemorragias e infecciones durante el parto.
Esta práctica representa una vulneración de los derechos fundamentales de la
mujer, una manera de privarla de una sexualidad sana y fisiológica además de
atentar contra su integridad física y psicológica y su libertad, Es una manera
de violencia de género. Todas las mujeres tienen derecho a disfrutar de su
sexualidad, es algo normal y sano y esta práctica intenta reprimirlo de la
manera más cruel. Hoy en día sigue siendo aceptada en muchos sitios. Para
acabar con este tipo de prácticas es necesario asumir la igualdad de la mujer,
sus derechos y considerar la expresión sexual como algo natural.
A continuación os dejo un video sobre un testimonio de una
mujer que la sufrió en su infancia pero que ha decidido romper con esta cruel
“tradición”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario