lunes, 1 de abril de 2013

Embarazo postérmino



 Todos sabemos las complicaciones que puede tener un niño cuando nace antes de tiempo pero no siempre se tiene en cuenta que, cuando el embarazo se prolonga demasiado también existen una serie de riesgos y de complicaciones.

  Para entender esto es importante saber que, se considera que un bebé esta a término desde la semana 37 a la semana 42, pasada esta semana se considera postérmino. La edad gestacional se calculará a través de la fecha de última regla y se confirmará posteriormente mediante ecografía.


  La placenta es el órgano que comunica a la mamá con el bebé y le trasmite los nutrientes y oxígeno que el bebé necesita, además de eliminar todo los desechos que ya no son necesarios. La máxima función placentaria se alcanza alrededor de la semana 37 y es a partir de esta semana cuando progresivamente el proceso de trasferencia placentaria va disminuyendo, debido a esto  se produce una disminución de la cantidad de líquido amniótico, reducción de la masa placentaria, aumento de los depósitos de fibrina y calcificaciones. Además las vellosidades coriales (que se encargan del intercambio materno – fetal) presentan una ausencia de procesos regenerativos. Estos cambios en la placenta hacen que lleguen menos nutrientes al bebé por lo que puede disminuir su crecimiento manifestándolo con la pérdida de peso. 
  En ocasiones el bebé trata de ahorrar energía disminuyendo los movimientos fetales por lo que este es un buen indicador del estado del bebé.

  La disminución de líquido amniótico puede provocar compresiones del cordón umbilical (que también compromete el intercambio materno - fetal)

    En ocasiones, los bebés hacen su primera evacuación dentro del útero; cuanto más dure el embarazo, mayores probabilidades de que esto suceda. El bebé puede aspirar meconio (1º evacuación) antes o durante el parto que puede ocasionarle problemas respiratorios.



    En un embarazo postérmino en el cual la placenta sigue funcionando normalmente, el bebé sigue creciendo, por lo tanto, estos bebés tienen mayor riesgo de macrosomía que puede complicar un parto eutócico (o normal) como distocia de hombros, lesión del plexo braquial, e incluso necesitar una cesárea por desproporción entre la pelvis de la madre y el tamaño del bebé. Además estos bebés pueden tener mayor dificultad a la hora de regular la temperatura o complicaciones como la hipoglucemia.



  En el seguimiento normal de un embarazo las visitas prenatales se hacen más frecuentes a medida que la fecha probable de parto se aproxima, de manera que se controlan estos factores controlando el correcto crecimiento del bebé y su bienestar, la cantidad de líquido amniótico, la madurez de la placenta y las posibles modificaciones del cuello uterino y, en el caso de que el trabajo de parto no se inicie antes de estas 42 semanas se recurriría a la inducción del parto.




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