¿Qué pasa con la sexualidad durante la lactancia?
Una de las etapas claves en el periodo de crianza de los
hijos es el tiempo de lactancia. Aquí, la mujer no sólo experimenta los cambios
físicos que este momento conlleva sino que, además, acarrea tras de sí una
serie de consecuencias que influyen de forma importante en las relaciones
sexuales de cada pareja.
Recientemente, se celebró en Madrid el VII Congreso español
sobre Lactancia Materna y uno de los puntos clave del programa fue la ponencia
'Lactancia y sexualidad', impartida por la doctora Carmela Baeza, médico de
familia, consultora Internacional Certificada de Lactancia Materna (IBCLC) y
sexóloga. Según asegura esta especialista a ELMUNDO.es, lo habitual es que el
deseo sexual femenino descienda durante los primeros días después del parto,
aunque "algunas mujeres experimentan placer cuando dan el pecho de sus
hijos, cosa que les genera bastante desconcierto e incluso sentimientos de
culpa".
Pero lo cierto es que esta sensación es algo completamente
normal, de la que no se deben preocupar. "Lo que ocurre es que los niveles
de oxitocina (la hormona relacionada con la sexualidad) están altos y por eso
son capaces de sentir placer al estimularse el pezón con la lactancia. Es
solamente algo hormonal", explica.
Consecuencias físicas
Durante el postparto, expone la doctora, la prolactina
aumenta, lo que provoca que haya sequedad vaginal, irritación y otras posibles
alteraciones. Pero, por otro lado, la oxitocina ocupa un lugar muy importante
en esta fase. Con ésta, pueden ocurrir dos cosas: que esté tan elevada que no
tenga necesidad de relaciones sexuales, o que su nivel sea más bajo y quieran
tener relaciones. Una tercera hormona, importante en la lactancia, es la
testosterona, cuyo nivel suele disminuir mucho en este periodo.
"Los cambios hormonales en cada mujer son variables,
pero normalmente se prolongan unos tres o cuatro meses", explica Baeza.
Por todo ello, suele haber menos relaciones genitales con la pareja, quien
debería comprender que es una época de cambios y transitoria.
Es muy importante que la pareja sepa que las relaciones no
son sólo genitales. Deben jugar con la erótica, abrir la mente y jugar con
todas las formas posibles de practicar el sexo, no sólo la penetración.
"Es fundamental recordar al otro que le queremos, que le hemos elegido,
que sigue siendo lo más importante", defiende.
Aboga, por tanto, por la comunicación dentro de la pareja y
ya que es una época donde el bebé absorbe todo el tiempo y el cansancio está
presente casi las 24 horas del día, la doctora recomienda programar encuentros
con la pareja: "La espontaneidad desaparece, son meses delicados en los
que se producen muchas rupturas, por ello se debe dedicar, de cuando en cuando,
un tiempo para el otro".
Influencia en el bebé
"La lactancia y la crianza de apego es la base de la
educación sexual", explica la doctora aludiendo a la teoría del apego de
John Bowlby. Ésta dice que si a un niño se le da el pecho durante los primeros
meses de vida y se le educa después con una crianza de apego, le proporcionará
una seguridad emocional que será la base de su futuro.
"Si un niño aprende desde pequeño que su cuerpo es
querido, abrazado y tiene un valor infinito, tendrá en un futuro más autoestima
que otro niño que no crezca en estas condiciones", afirma contundentemente
Baeza, autora también del libro 'Amar con los brazos abiertos'.
Y esto es así porque los bebés, explica, cuanta más
lactancia y más meses de cercanía tengan con la madre, mayor será su nivel de
oxitocina. "Las estructuras emocionales se fijan durante los dos primeros años
de vida; por tanto, si el cerebro del bebé se acostumbra a funcionar en un
clima bañado en oxitocina, de adulto tendrá mejores habilidades sociales y
buscará en su vida relaciones más estables, ya que buscará mantener esos
niveles de esta hormona", concluye.

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