Las maneras de afrontar un parto han ido evolucionando a lo largo de la historia, aunque actualmente las corrientes tienden hacia un parto mas natural y tradicional, continúa prevaleciendo la forma de parir dominada por la pasividad y la horizontalidad, no como en antaño dónde lo natural se basaba en la movilidad y la verticalidad.
A modo de introducción y antes de meternos con un poquito de historia, vamos a comentar las ventajas de las diferentes posturas que se pueden adoptar y que han sido evidenciadas en diferentes estudios.
Supino: Menor riesgo de pérdidas sanguíneas intraparto y hemorragias posparto. Más cómoda para la persona que asiste el parto.
De pie: Mayor eficacia de las contracciones. Mejor oxigenación fetal por evitar la comprensión ejercida por el útero en otras posiciones, como la anterior. Menor necesidad de analgesia, ya que las contracciones son mejor toleradas. Menor índice de episiotomías.
Decúbito lateral: Menor índice de laceraciones del periné por mejor control de la cabeza durante el nacimiento y por la mayor relajación de la musculatura del mismo.
Sedestación: Mejora de la eficacia de las contracciones. Mayor alivio de la zona lumbar.
Cuadrupedia: Menor incidencia de trauma perineal. Mayor elasticidad perineal.
Cuclillas: Diámetros pélvicos aumentados. Mayor eficacia de las contracciones. Menor índice de partos instrumentados. Menor incidencia de laceraciones perineales.
Existen también evidencias de que el hecho de caminar durante el trabajo de parto mejora la calidad de las contracciones, acorta el trabajo de parto y además mejora la tolerancia al dolor.
Existen numerosos factores que intervienen en la posición adoptada por la mujer durante este proceso. Se han señalado numerosas ventajas fisiológicas para la posición vertical durante el trabajo de parto y parto.
- A nivel respiratorio esta posición favorece la no compresión a nivel pulmonar facilitando así la respiración de la mujer, lo que favorece la relajación y por supuesto la oxigenación adecuada de la madre y el bebé.
- A nivel de los efectos mecánicos, el efecto de la gravedad favorece la acomodación, encajamiento y descenso de la cabeza fetal a través de los diferentes espacios y cavidades del canal del parto. Favorece a una mejora de la calidad de las contracciones, por lo tanto a un menor uso de oxitócicos y disminuye el riesgo de alteraciones en la frecuencia cardíaca fetal.
- Se produce con mayor frecuencia la expulsión espontánea del feto y disminuye en índice de episiotomías y desgarros perineales.
- A nivel psicoafectivo son múltiples los beneficios sobre la madre, desde la disminución del dolor, mayor sensación de libertad y control, de participación y asociado a una mayor satisfacción durante y tras el parto.
Ahora un poquito de historia...
A lo largo de la historia, las diferentes culturas existentes han dejado constancia de su forma de vivir el parto mediante grabados, esculturas o figuras que nos muestran la elección de las mujeres en cuanto a la postura y otros fenómenos que giran en torno al parto.
Por ejemplo en esta imagen se puede ver a la izquierda un grabado de la antigua Roma que escenifica un parto vertical y en cuanto a la figura de la derecha, se trata de un huaco de la cultura Moche, Perú.
Si hablamos de Egipto, en cuanto al parto tienen una cultura muy elaborada, resaltaban la importancia de diversos fenómenos como la posición a adoptar y el cabello. Las parturientas no se anudaban ni recogían el cabello durante el mismo ya que se pensaba que esas ataduras podrían dificultar el parto y su satisfactoria evolución.
Como en muchos otros aspectos de la vida, su cultura giraba en torno a la magia y los dioses. Disponían de diversas diosas a las cuales les encomendaban la protección de su embarazo y parto. En el Templo de Hathor existe una representación dónde se puede ver a una mujer pariendo en cuclillas, con la asistencia de dos diosas.
En el Antiguo Egipto queda manifiesto de la gran predominancia del parto en cuclillas a través de diversas imágenes que han llegado a nuestros días.
También disponemos de un grabado que representa el parto de Cleopatra, también en cuclillas y que demuestra el carácter ceremonial y sagrado de este proceso. Hay que resaltar también en esta imagen las presencia de una de las asistentes al parto dándole el pecho a un niño.
En la esfera sexual de la mujer, las magia les ayudaba a superar las dificultades que la naturaleza ponía al parto. Junto al peinado o la posición convivían amuletos, rituales...Un amuleto muy empleado en estas ceremonias era el de una madre y el recién nacido durmiendo en la misma cama, lo que favorecía que la madre y el hijo pudieran dormir juntos.
Aún así existía una elevada mortalidad ya que las mujeres parían en cobertizos hechos de ramas situados en el jardín o mismo en el tejado de la casa, dónde permanecían las dos semanas posteriores al parto.
Como hemos visto la postura vertical ha sido la mas utilizada en la historia, hoy en día se puede comprobar que si a una mujer, que no se encuentre bajo los efectos de la analgesia epidural, la dejamos evolucionar espontáneamente, por sí misma, en la mayor parte de los casos, tiende a adoptar esta postura, sobretodo las cuclillas a la hora del expulsivo.
Otra figura que nos constata este hecho, es la diosa azteca Tlazolteotl, también denominada "Madre Tierra", diosa de los pueblos autóctonos andinos y patrona del erotismo, del parto y del destino. En la figura la podemos ver pariendo en cuclillas, con las manos sobre las nalgas y la boca abierta, gritando mientras emerge un bebé hacia abajo y mirando hacia adelante entre sus piernas. Ella, apoya sus pies sobre unos tacos de pocos centímetros, elevando los talones para así estabilizar la postura.
Poco a poco la actitud frente al parto fue evolucionando. En cuanto a los instrumentos utilizados, ya vimos anteriormente los taburetes de nacimiento utilizados en el Antiguo Egipto, fabricados en piedra o madera. Tras éstos, surgieron en Egipto, los sillones obstétricos, destinados a la nobleza. El estilo de vida diferente que adoptaban las mujeres pertenecientes a la nobleza, dónde predominada el sedentarismo, hacía que les resultara difícil mantener la postura en cuclillas propia de las mujeres del pueblo, por ello fueron creados.
La máxima exageración tuvo lugar entre la nobleza francesa, a quienes se les debe el establecimiento de la Obstetricia moderna, con la mujer acostada sobre una cama.
Guillemeau (1612) comenzó a sugerir el parto en decúbito dorsal y fue Francois Mauriceau (1668) obstetra y cirujano francés, médico de la elegante nobleza parisina, que no vio mejor solución que permitirles seguir acostadas, poniéndose a su vez de moda, el fórceps.
Esta posición se puso de moda, proporcionando status a quienes la utilizaban y se fue extendiendo de Francia, a las cortes europeas y de ahí se expandió por el mundo civilizado. Se denominaba a esta postura, parir "Como la Reina".
Y de ahí, hasta hoy en día , dónde el parto tiende a volver a sus orígenes, dónde la mujer es la que decide y permite libremente a su cuerpo adoptar la postura mas adecuada.






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